Dos generaciones, Marcos y Noa, comparten la afición por el arbitraje


Genial y bonita historia en el arbitraje español que nos relata el diario “EL PROGRESO”:

Dos árbitros unidos por lazos familiares están dejando su marca en los campos de fútbol en Lugo (España). Marcos Cupeiro y Noa Cupeiro es un dúo arbitral peculiar, puesto que son padre e hija, en el que el arbitraje se convierte en un lazo inquebrantable entre los dos.

La primera en tomar la decisión de embarcarse en esta aventura fue Noa. Todo nació de su principal afición, el atletismo, que practica en el CP Lucense. Su entrenador, Adolfo Vila, que también compagina ese trabajado con el de preparador físico de la delegación de árbitros en Lugo, le animó a probar suerte "Me dieron la opción y dije que sí", explica Noa. "Hice el curso, pasé los exámenes y las pruebas y empecé a arbitrar". Debutó hace algo más de dos años, cuando tenía once "Sentí algo de nervios antes de entrar al campo, pero una vez dentro ya me sentí bien", cuenta la joven colegiada.

La suerte de Noa Cupeiro, ahora ya con 14 años, es que cuenta con un apoyo fundamental dentro de su familia. Su padre, ex jugador de fútbol amateur decidió seguir el mismo camino de su hija hace casi un año. ¿Su objetivo? "Apoyarla, acompañarla, para que se sentiera apoyada de alguna manera".

En su caso sí vivió el otro lado del fútbol y reconoce que ser árbitro "es más difícil" de lo que parece cuando eres futbolista.

Marcos reconoce que no es de de dar muchos consejos a su hija, pero sí le pide que "si se divierte y llega lo más alto que puede, la apoyaré en lo que necesite, pero lo que quiero es que se siga divirtiendo en la cancha".

Fuente: EL PROGRESO


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