El árbitro, esa difícil profesión

Qué sería del mundo de hoy si no existiera la figura del juez, ese hombre que con sus conocimientos y sensatez hace que la ley se cumpla donde quiera que ésta exista.
En el fútbol y en el deporte en general, hay millones de razones por las que este señor, llamado árbitro, sea una pieza clave, de ahí la importancia de que sus decisiones sean las correctas.
Actualmente el balonpié se juega a una velocidad de vértigo, los tiros a la portería son superpotentes y existen verdaderos especialistas simulando faltas. Lo cual obliga a los árbitros a estar mejor preparados físicamente y mentalmente.
Además se les exije dominar bien las reglas y sus interpretaciones, dejar jugar, conocer a los jugadores, estar siempre cerca de la acción, no sancionar el fuera de juego pasivo, saber hacer uso de las tarjetas y no perder el control del partido.
Por si fuera poco también deben tener la capacidad para aguantar insultos, de jugadores y asistentes al encuentro.
En el prólogo del libro de César Menotti y Angel Cappa ``El fútbol sin trampa'', el cual recomiendo, Joan Manuel Serrat calca esta situación.
``Ese pobre tipo de pito y negro de cuya vista, conocimientos e intenciones se duda en todo momento y desde cualquier posición. Ese irredento pecador por acción u omisión, según convenga'', escribe Serrat, que añade. ``[Estos niños futbolistas] son el pedacito de las entrañas de esas delicadas señoras en traje de chaqueta que ponen en duda a gritos la honorabilidad y las costumbres sexuales del de negro''.
Todos hablan mal de los árbitros incluso comentaristas de radio y televisión, quienes con absoluta desvergüenza se pasan todo el partido cuestionando sus decisiones.
Por eso me gustaría dejar claro no es una FALTA darle al balón con la mano, golpear a un rival, o estar más adelantado que el último defensor. Sólo es FALTA lo que el árbitro pita, porque él es el único encargado de juzgar la intencionalidad.
Claro que ellos son personas y, como los jueces, también se equivocan. Por eso la FIFA ha tomado algunas medidas, como reducir la edad de estos silbantes, permitir intercomunicadores, dar seminarios y poner más jueces en competiciones, como la Liga de Campeones.
Aunque en mi opinión aun no es suficiente. Para que sus jueces gocen de la respetabilidad que merecen es necesario que los errores tiendan a cero.
Se deben poner todos los medios disponibles para que evitar las malas decisiones.
Para los goles fantasmas, lo mejor sería aplicar la tecnología del tenis (out-in); para las faltas dudosas en el área, como en el judo, repetición a cámara lenta; y para los offsides o balones fuera, como en el básquetbol, verla de nuevo a través de un monitor.
Todo ello controlado por profesionales desde una cabina, con no más de tres revisiones utilizando menos de cinco minutos. ¿Cuánto se ganaría?
A pesar de que el presiente de la UEFA, ``Platini Picapiedra'', se empeñe en continuar anclado en el pasado al decir que el juego ``se convertiría en fútbol de playstation".
También estoy de acuerdo con hacerle la guerra con ``todos los hierros'' a los tipos simuladores, a los timadores, a los ladrones de este noble deporte que es el fútbol.
No se puede salir a la cancha a dar patadas, pero tampoco a tirarse en el área.
Primero porque quienes lo hacen son siempre los ``perdedores'' y segundo porque eso molesta tanto a los jugadores como al público.
Eso no es picardía señores, eso es trampa. Hay que tener más señorío y que gane el mejor.
Por supuesto que la tecnología no es todo es necesario profesionalizar más el arbitraje y en este caso el dinero no es problema. No veo mal que se establezcan escalas con altos ingresos para los silbantes, quienes tendrían que pasar rigurosas pruebas para subir de categoría.
Muchos querrán entonces ser árbitro, que sería una profesión más honorable, y no habría más discusiones en los partidos de soccer entre amigos, ni en la liga mexicana, ni en la española, muchísimo menos en un mundial.
No sé si otros, pero este deporte lo merece. Sudáfrica fue la gota que colmó la copa por eso, como en Galicia, debería colgarse un cartel donde rece Nunca Mais
Noticia:http://www.elnuevoherald.com/

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