Árbitros sin mordaza. Por Sergio Fernández

Es muy complicado hablar -con un micrófono o una grabadora por delante- con un árbitro de Primera. Son un colectivo voluntariamente apartado de los medios de comunicación. Piensan que les aporta más tranquilidad no contestar, no exponerse, no explicar su labor. Y están, claro, hartos de ataques muchas veces injustos y algunas, desaforados.

El candidato a la presidencia de la RFEF, Jorge Pérez, tiene entre sus puntos clave para renovar la Federación un plan de comunicación para los árbitros que les permita, si lo desean, dar a conocer el punto de vista de su colectivo al gran público de forma normal, institucionalizada y regular. Con profesionales que de verdad les presten una atención y una dedicación acorde a su importancia.
A día de hoy, la norma en la RFEF es que un árbitro puede hablar, si quiere, con quien quiera. Nunca antes o después de un partido y nunca explicando acciones puntuales del mismo. La realidad es que entrevistar a uno de ellos es poco menos que misión imposible. Salvo contadísimas ocasiones, no están en los medios. Tampoco el director técnico del colectivo arbitral, Manuel Díaz Vega, cumple en este apartado su misión de abanderar la defensa de los árbitros, ni da el paso adelante para ser el interlocutor válido entre su colectivo y la prensa -en definitiva, el público-.
Esta situación, en pleno 2016 en el que la comunicación se diversifica entre medios y redes sociales, es un lastre muy pesado para los colegiados, que no pueden dar a conocer su labor, empatizar con el aficionado y ganarse el respeto que merecen de una manera más directa.
Entre los colegiados en activo -siempre off the record a petición expresa-, hay división de opiniones:_"Un juez no explica sus decisiones después de un juicio. Acercar el trabajo que hacemos al público sí, pero hablar del partido y de acciones puntuales, nunca", dice uno. "No podemos estar tan encerrados en nosotros mismos", argumenta otro.
Es más fácil hablar con ellos cuando ya no pitan. Iturralde González, sin embargo, sí se mostraba con más frecuencia en los medios: "Es positivo. No podemos vivir encapsulados porque el desconocimiento nos hace parecer raros, o prepotentes. Si nos diéramos a conocer, la gente nos entendería mucho más. Lo cierto es que está mal visto hablar, y nosotros fuimos los primeros culpables cuando decidimos en su día no hablar".

Noticia e imagen: http://www.marca.com/

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