Exigencias de los árbitros de fútbol.

Podríamos decir que son cuatro fundamentales, la psicológica, la técnica, la táctica y la física.

La física es un tipo de exigencia, que varía según la categoría del árbitro, aunque las pruebas sean las mismas para todas las categorías las exigencias del fútbol profesional son mucho mayores que las del fútbol aficionado y el ritmo de juego es mayor por lo que los desplazamientos son más rápidos y en mayor número lo que exige una mayor preparación física. La preparación física del árbitro debe ser similar a la de los jugadores de la categoría en la que arbitra, no debe limitarse a entrenarse con ejercicios de carrera puesto que también debe tener una buena velocidad de reacción para ciertas circunstancias, a pesar de poder profundizar mucho en este tema no lo deseo pues no es el tema del mismo, aunque daría para otro trabajo nuevo. Hacer constar que cada delegación debería de tener un preparador físico para el entrenamiento de los árbitros. Esta debe ser óptima hasta los 45 años, edad en la que el árbitro se deberá retirar del fútbol en activo, se le dará oportunidad de dirigir partidos de fútbol base sólo si en la delegación en la que está inscrito necesitan colegiados.

La exigencia técnica es de vital importancia para el árbitro, su perfecto conocimiento de las Reglas de juego y su continuo reciclaje son vitales para que los partidos sean dirigidos de manera correcta. Por ello las delegaciones disponen de profesores delegados de la ENAF para la formación y continuo reciclaje de los colegiados.

La exigencia psicológica es a veces obviada por los árbitros, que deberían utilizarla más a menudo, puesto que la motivación, la atención, la autoconfianza, la comunicación, el control del stress y la ansiedad junto con el autocontrol son habilidades psicológicas básicas para la correcta toma de decisiones. De esto debemos destacar la importancia que tendría disponer de un psicólogo en cada delegación para la ayuda de los árbitros en caso de problemas para dirigir partidos además de solventar cualquier problema que pudiese suponer un abandono de la organización arbitral.


La exigencia táctica es junto con la psicológica la gran olvidada en los colegios de árbitros, a menudo los árbitros desconocen el partido que van a dirigir, cual es la clasificación de cada equipo en la tabla o qué tipo de juego desarrollan, las dimensiones o superficie del campo en el que van a actuar el fin de semana. Estos factores son claves, ya que condicionan el arbitraje, así si se trata de un campo de reducidas dimensiones habrá un mayor número de faltas y de contactos, lo que exigirá una mayor atención en cargas y saltos de cabeza, si se trata de equipos de la zona baja de la tabla el árbitro deberá saber que los jugadores van a protestar más las decisiones que tome, puesto que su situación en la tabla los condiciona para presionar al árbitro todo lo que pueda.

Estos y otros factores son los que todo árbitro debería estudiar una vez conozca el partido que va a dirigir para dirigirlo de una manera más eficaz.

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