Una expulsión tan tonta como ridícula. Por Jorge Chusit

La tarjeta roja es parte del reglamento del fútbol. Tal vez una de las menos deseadas para el infractor y la más festejada por el agredido.
A lo largo de la historia se han visto millones de situaciones polémicas, justas e injustas, así como también las expulsiones provocadas por agresiones comúnmente “de cárcel”, cuando las patadas son criminales.
Las que no son muy comunes de ver son las expulsiones tontas o ridículas, aquellas que se merecen por acciones que nada tienen que ver con jugadas propias del fútbol.
El pasado día martes se jugaba en Brasil el duelo entre Mogi Mirim y Bragantino por la decimoquinta jornada de la Serie B.
Cuando el reloj marcaba los 52 minutos de tiempo corrido el árbitro Antonio Rogerio Batista do Prado le mostró la tarjeta roja al defensor Paulao de Mogi Mirim ante la mirada atónita de los presentes.
¿Cuál fue la razón? Paulao, que lucía al inicio del partido el número 4, decidió cambiarse la camiseta en el entretiempo y como no encontró otra con su número decidió ponerse la 3, que ya usaba su compañero Fabio Sanches.
Cuando el árbitro se dio cuenta le sacó tarjeta amarilla ya que no está permitida esa situación, y como ya le había mostrado otra al minuto 42, lo expulsó.La tarjeta roja es parte del reglamento del fútbol. Tal vez una de las menos deseadas para el infractor y la más festejada por el agredido.
A lo largo de la historia se han visto millones de situaciones polémicas, justas e injustas, así como también las expulsiones provocadas por agresiones comúnmente “de cárcel”, cuando las patadas son criminales.
Las que no son muy comunes de ver son las expulsiones tontas o ridículas, aquellas que se merecen por acciones que nada tienen que ver con jugadas propias del fútbol.
El pasado día martes se jugaba en Brasil el duelo entre Mogi Mirim y Bragantino por la decimoquinta jornada de la Serie B.
Cuando el reloj marcaba los 52 minutos de tiempo corrido el árbitro Antonio Rogerio Batista do Prado le mostró la tarjeta roja al defensor Paulao de Mogi Mirim ante la mirada atónita de los presentes.
¿Cuál fue la razón? Paulao, que lucía al inicio del partido el número 4, decidió cambiarse la camiseta en el entretiempo y como no encontró otra con su número decidió ponerse la 3, que ya usaba su compañero Fabio Sanches.
Cuando el árbitro se dio cuenta le sacó tarjeta amarilla ya que no está permitida esa situación, y como ya le había mostrado otra al minuto 42, lo expulsó.
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