Madre, profe y árbitro de fútbol

Después de las primeras cinco preguntas, inclusive, seguía siendo un misterio el “motor” de Andrea. ¿Qué la movilizaba? ¿El fútbol, esa inexplicable pasión por la pelota quizás, el aliento de su hermano que también es árbitro, su padre ex dirigente de Villa Dolores o su actual pareja, que los fines de semana se viste de negro también? Nada de eso. Su motivación está en la competencia con el sexo opuesto. Así de simple.
La filosofía es una: “si un hombre puede, por qué una mujer no va a poder”.
Andrea Teresita Rueda es profesora de educación física, tiene 33 años y es mamá de Ludmila Nahir, que el 8 de este mes cumplió 6 añitos. Podrá decir de acá en más que es la primera mujer en dirigir partidos oficiales de la Liga Chacarera de Fútbol, que es toda una pionera en el Valle Central.
Sabe que es un camino duro el que eligió, que se “metió en un terreno de hombres”, como ella misma define, y confía tremendamente en sus condiciones para poder cumplir sus tareas correctamente.
 
-¿Más allá de la Roja y la Amarilla, quién es Andrea Rueda?
-Aparte del arbitraje, soy profesora de educación física, me recibí hace tres años, y estoy trabajando en la escuela de Las Esquinas, en la Municipal Número 3, y en el colegio San Gerónimo de Chumbicha.
Es una profesión muy linda, que se hace sacrificada por el arbitraje, los tiempos y horarios. Ir de un lado a otro, pero gracias a Dios la llevo bien.
 
-¿Cómo hace para no complicarse?
-Acomodando los horarios: soy docente fuera de mi casa, adentro mamá, árbitro cuando dirijo. Estando siempre a tiempo, sin estar a las corridas.
 
-¿De dónde sale esta idea de arbitrar?
-El arbitraje comenzó por mi hermano. Él es árbitro en La Rioja, y me insistía que si se me daba una oportunidad me metiera, que haga el curso, y justo se presentó en ese año cuando estaba la profesora Peirano en Deportes de la Capital, y se abrió la escuela de árbitros Guillermo Marconi.
Cuando empezamos éramos tres chicas de parte de la Liga Chacarera, más otras de la capital.
Yo seguí estudiando para recibirme de profesora, y después de árbitro. Tuve buenos profesores e instructores, y mejores compañeros y eso me ayudó mucho, tuve el apoyo de todos. Fue muy sacrificado, y todos los días cuesta, más siendo mujer.
 
- ¿Por qué?
-Yo entré en los veteranos para comenzar. Primero como planillera, después como jueza de línea a varias canchas, y se me hizo difícil. El tema de las hinchadas, y todo lo que es el ambiente del fútbol. Para ellos me imagino que tampoco fue fácil, era ver una mujer en el ambiente que es de los hombres, y costó.
 
-El motor de todo esto, ¿Cuál fue?
-Me entusiasmó mucho buscar nuevos objetivos, para mí es un desafío estar en este ‘ámbito de hombres’, pero gracias a Dios se me abrieron las puertas, por ahí antes se trababan y una quería bajar los brazos, pero seguí luchando para llegar al objetivo de estar en Primera, y después tratar de salir al Consejo Federal. Quiero salir afuera y representar a Catamarca.
Lo que me apasiona es poder pasar esa barrera de decir que la mujer no puede. El hombre siempre fue machista (sic), pero nosotras sí podemos.
Hoy en día tenemos una presidenta, una gobernadora, una intendenta acá en Valle Viejo, y sentir que una mujer está allá arriba, es como que le da el impulso a una para seguir. Le da fuerza, el saber que la mujer no es menos, y que también puede.
 
-¿Qué se necesita para ser un buen árbitro?
-Con experiencia y capacitación permanente se llega a ser un buen árbitro. No digo ‘muy bueno’, porque siempre hay errores, lo vemos todos los días y a todos los niveles, y siempre hace falta una corrección.
Vemos los partidos, las modificaciones que se hicieron desde el último mundial a esta parte.
Yo siempre trato de salir con distintos compañeros porque los voy conociendo, y voy aprendiendo de cada uno.
Con el profesor Barrionuevo aprendí muchas cosas, cómo ubicarme en la cancha, ya sea con el silbato en la boca o con el banderín en la mano, lo fundamental es estar siempre concentrada.
Por ahí las hinchadas cuando gritan influyen mucho, pero tiene que primar la concentración y el trabajo de equipo.
Hay que poner todos los días un granito de arena. Ver las modificaciones en los reglamentos, estar atenta a todo, y a saber interpretar y volcar la teoría en lo práctico.

-Encima su pareja también arbitra…
-Sí, estoy en pareja con el árbitro Luis López, y lo amenazan, que me van a secuestrar y esas cosas. Hablamos mucho, me gusta salir con él a dirigir porque tenemos mucha confianza, y siempre tratamos de corregir los errores. Dentro del arbitraje somos compañeros, nos ayudamos en todo y lo tomamos como un laburo. Y afuera somos pareja.
De lo que me di cuenta es que con una mujer como árbitro , los jugadores se frenan.
Me pasó que dirigiendo, luego de cobrar algo, el jugador se daba vuelta como para reclamar, y cuando se daban conmigo no sabían ni cómo llamarme, si decirme ‘árbitro, lineman, señora o usted…’ Y eso me causa mucha gracia, es como que se tienen que comer los reclamos.
 
-Lo más raro que le pasó, ¿qué fue?
-Una vez me pasó que fui de línea a marcar en veteranos, y cuando estábamos en el saludo, un señor vino y me dijo ‘¿usted va a marcar?’, sí señor, le contesté, y me dijo ‘no, entonces yo no juego. Me vine de mi casa para que mi señora no me esté mandando y vengo acá para que una mujer me dirija, no…’, y se fue enojado.
Después volvió y jugó, medio enojado, pero jugó.
Noticia e imagen:http://www.elesquiu.com/

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