Malvina Schiel se hace un hueco en el arbitraje argentino

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Malvina Schiel, es  la primera mujer de la Pampa (Argentina) con el título de árbitra nacional de la AFA. Tiene 30 años y su primer intento en el mundo arbitral fue en 2009 pero a causa de sus estudios y de las trabas lo dejó. En el 2012 volvió a intentarlo y  tras varias temporadas de estudio, esfuerzo y lucha contra el sistema dirigió su primer partido de Primera División de la Liga Cultural de fútbol el 8 de marzo de 2015. Han pasado casi tres años desde entonces y Malvina se ha convertido en árbitra Nacional de AFA y en la primera colegiada del arbitraje pampeano que llega a ese nivel.
Malvina a sus 30 años, además de impartir justicia en los campos de fútbol, también la imparte en su vida privada porque trabaja en el Poder Judicial de la provincia puesto que es abogada.
El camino recorrido para llegar a este nivel no ha sido fácil: “Ser árbitra no fue fácil. Se ponía más difícil a medida que iba estudiando y mostrando ciertas cualidades. Estábamos con otra chica y a medida que íbamos creciendo nos empezaron a bajar de categoría. Es un ambiente de mucho celo, de mucha envidia, de decir ‘por qué aquel dirige y por qué yo no’, y especialmente si una es mujer”, reflexiona Malvina.
¿Cuánto más difícil es ser árbitro siendo mujer?
Siendo mujer la exigencia es doble, tanto física como intelectualmente. En lo físico, porque somos mujeres y por una cuestión natural no podemos correr lo mismo ni a la misma velocidad que un hombre. Y dirigimos a hombres, por lo que tenemos que entrenar el doble para correr al lado de ellos; con el agravante que hoy los jugadores debutan cada vez a menor edad, son muy jóvenes y van muy rápido; nada que ver con lo que era antes.
¿Y por qué intelectualmente?
Porque reglamentariamente siempre van a estar esperando que pase algo, que tengamos un error, para apuntarnos. Entonces hay que estar muy bien preparadas en todo sentido.
¿Te sentís respetada por el resto de los árbitros?
Sí, entre mis colegas me siento igual, en las mismas condiciones para desempeñarme; pero entiendo que a muchos desde afuera les llame la atención que los dirija una mujer.
¿Y el trato en la cancha?
El mensaje de las tribunas es terrible, muy violento. Se gritan muchas barbaridades, mensajes machistas y muchas veces son mujeres las que me gritan…
¿Se puede vivir del arbitraje?
En el fútbol pampeano no, pero en una división superior sí; de hecho los árbitros de Primera viven del fútbol y están dedicados exclusivamente a eso. Pero acá no, incluso cuando termina un partido muchas veces la gente le grita a los dirigentes ‘no les pagués, que son un desastre!’. Y yo les digo que si nosotros dirigiéramos por lo que cobramos, me quedaría el domingo en mi casa comiendo un asado… Y me evitaría salir a las 10 de la mañana y volver a los 8 de la noche; que me insulten, que me moje si llueve, que la pase mal si hace calor, que me escupan, que no me paguen…, pero sin embargo vamos porque nos gusta.
Malvina Schiel elogió a Horacio Elizondo como cabeza del arbitraje nacional (hizo debutar a tres mujeres como asistentes), y afirma que “estamos muy lejos” de ver a una mujer como árbitro principal en la Superliga. “He escuchado a dirigentes decir ‘sí, dirige bien, pero no tiene que haber mujeres en el fútbol’, y así es difícil”, comentó.
Fuente: La Arena


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