Reflexiones arbitrales de Howard Webb

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El inglés Howard Webb, que colgó el silbato después de arbitrar en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, dirigió algunos de los partidos más importantes que existen en el planeta fútbol a lo largo de sus 20 años de carrera. El que más fama le reportó fue la final del Mundial de 2010 entre España y Países Bajos. Webb nos deja unas refelexiones:
  • La labor de los colegiados consiste en decidir qué es justo y qué no es justo. “Se trata de hacer las cosas bien”, comenta.
  • Alaba el juego limpio: “Ganar de una manera que no es justa no reporta mucha satisfacción. Ése no es el espíritu del fútbol. Cuando pienso en el juego limpio, pienso en situaciones en las que los futbolistas han tomado la decisión de hacer algo que muestra respeto. No es simplemente cuestión de ganar a toda costa”.
  • La importancia de los seguidores en el fútbol. “Creo que el hecho de que la FIFA haya dado la oportunidad a los aficionados de votar quién es el mejor refleja la importancia que otorga la FIFA a los seguidores”, afirma Webb. “El fútbol es de los jugadores que generan espectáculo en la cancha, pero también de los hinchas que van al estadio y crean el ambiente, así como de los que lo siguen por televisión desde casa”.
  • Pese a haber arbitrado durante más de dos décadas, a Webb le cuesta contenerse a veces cuando ve a sus equipos favoritos, el Rotherham y la selección inglesa. “Cuando veo un partido, como cualquier aficionado, a veces le grito al árbitro o a la televisión”, reconoce con una sonrisa. “No de manera agresiva ni ofensiva, sino más bien visceral. En algunas ocasiones, incluso reacciono cuando considero que el árbitro se ha equivocado. Luego veo la repetición de la jugada y me doy cuenta de que quien estaba equivocado era yo y no él. ¡Es bastante habitual! Me parece bien que los aficionados muestren sus sentimientos y reaccionen, siempre y cuando no lo hagan de manera ofensiva”.
  • El excolegiado reconoce que él también cometió errores. Pero hay uno que se produjo en un momento cumbre que tardará en olvidar, al igual que todos los aficionados que lo vieron. Haciendo gala de su espíritu de juego limpio, Webb admite su fallo. “El más importante fue el de la final de la Copa Mundial de la FIFA en Sudáfrica”, apunta. “La decisión de no expulsar a Nigel De Jong en la primera mitad. Hizo una entrada con el pie muy elevado. Un árbitro siempre busca la mejor posición posible y toma las decisiones en base a lo que ve y lo que sabe. También consulta a su equipo, pero la información de la que yo disponía no era suficiente para expulsarlo. No tenía el mejor ángulo y tomé la decisión que yo creía correcta en aquel momento, pero, repasando la jugada, está claro que era roja directa. Es una acción que nunca olvidaré”.

Fuente: FIFA


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