¿Por qué hay jóvenes que quieren ser árbitros?

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Hay una pregunta en el mundo del fútbol, sobre todo en el fútbol base, que muchos aficionados se hacen: ¿Por qué hay jóvenes que quieren ser árbitros?
En un artículo publicado por Gustavo Lenti en Telam.com (medio de comunicación argentino) intenta que esta cuestión tenga una respuesta y para ello se reunió con tres jóvenes que se dedican al arbitraje en Argentina: Rodrigo Solé (actual juez de línea en la Primera C de 27 años), Matías Panozzo (árbitro de 24 años) y Emmanuel Panozzo (20 años y que está cursando segundo año en la Asociación Argentina de Árbitros) y con la psicoanalista Rosmary Galvagna.
Nosotros reproducimos un resumen del interesante artículo:
Según cuenta Rodrigo Solé que cuando comenzó a cursar la carrera en 2007 en la Asociación Argentina de Árbitros eran alrededor de 30 chicos en el aula y este año se matricularon alrededor de 400 jóvenes para iniciarse en una profesión que mirada desde afuera aparece como una de las más ingratas por su exposición a contextos de violencia e intolerancia, pero que muchos la buscan para mantenerse vinculados al deporte y otros la toman en cuenta como una salida laboral.
Rodrigo Solé, explica: “Me han escupido, tirado botellas, petardos y la verdad que cuando uno es juez de línea se torna muy complicado. Pero yo amo lo que hago y trato de no pensar en eso”.
Matías relata: “Las puteadas las escuchas siempre. Lo más conveniente es no prestarle atención y estar concentrado en el partido. Nunca tienes que darte la vuelta para ver quién te insultó porque puedes desconcentrarte”
Por otro lado Emmanuel indica: “Por un lado uno se va acostumbrando, por otro tratamos de abstraernos y además tenemos una materia en primer año, psicosociología, que nos prepara para esos momentos”.
Pero, ¿cómo se explica la decisión de un chico de seguir la carrera de árbitro, teniendo en cuenta que lo espera una tarea cargada de hostilidades?
La psicoanalista Rosmary Galvagna  explica: “Los seres humanos pensamos en la elección de una carrera que nos depare un saber hacer. Es decir, que, la persona que elige por ejemplo, la carrera de árbitro, ve en las hostilidades del entorno una oportunidad de saber hacer algo con eso, ya sea ser más justo, poner un límite o mediar en un conflicto. Debe tomar decisiones a favor o en contra de algunos intereses en detrimento de otros, o bien, trabajar la imparcialidad. Lo piensa desde el punto de vista de la reparación".
¿Es posible para una persona disociarse del entorno hostil que vive como árbitro? ¿En qué medida esta circunstancia impacta en su vida social y familiar?
"La persona que encarna la posición de árbitro en su mundo cotidiano tendrá que estar atento y saber abstenerse de querer ser árbitro y juez en todas partes. Deberá aprender a aceptar cierta imperfección en el proceso de arbitraje y vivir con eso, junto con varios errores, sin por eso abandonar el entusiasmo de hacer su tarea lo mejor posible", apunta la psicoanalista.

Artículo completo: Telam.com


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