La motivación parte del éxito arbitral.

Un árbitro, como cualquier deportista, tiene que estar motivado para poder realizar una buena actuación. Para hablar de motivación primero es imprescindible saber a qué nos referimos con esto.

Hay muchos autores que la tratan, como por ejemplo Abraham Maslow (psicólogo) con su famosa “pirámide de Maslow” y diversas definiciones al respecto, pero vamos a tomar como punto de partida la que nos presenta la Real Academia Española de la Lengua, en la que se dice que la motivación es un “ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia”.

La motivación así entendida tiene tres fases:

FASE 1: MOTIVACIÓN PRE-PARTIDO

La primera fase es la motivación antes del partido, una vez que se te ha asignado dónde tendrás que desplazarte el próximo fin de semana. Lo primero es ver qué equipos son, y esto se comprueba cuando te llega el nombramiento (vía correo electrónico). En el correo aparecerán los datos del lugar donde se disputará el partido, el nombre de los equipos, etc... Es a partir de entonces cuando comienza la automotivación.
Es importante para motivarse conocer el estado en la clasificación de los equipos, si resulta que te ha llegado arbitrar un encuentro de última jornada de liga donde jugarán el primer clasificado contra el segundo tu nivel de motivación subirá exponencialmente. Saber el estado en el que encuentran los equipos es importante para deducir cómo son los equipos (nivel).
Una vez que sabes la clasificación es hora de preguntar y hablar con los asistentes que te acompañarán para tener un feedback de la información que ellos tienen acerca de los equipos que vais a arbitrar. Saber qué tipo de juego realizan -aéreo, de toque, pases largos-, además de saber cómo es su dureza en las entradas y faltas que realizan, si son o no gente que protesta mucho las decisiones arbitrales, con qué jugadores tener más cuidado porque pueden resultar problemáticos en algún momento del partido, etc. Cuanta más información consigas recabar de tus árbitros asistentes o tus compañeros árbitros que ya hayan arbitrado a alguno de los equipos, mejor será.
Cuando ya está todo analizado, es imprescindible preparar el viaje a la localidad del partido. Saber a qué hora es la salida (y comunicárselo a tus árbitros asistentes), la carretera por donde vais a ir, el tiempo que hará ese día aproximadamente, etc., para no llegar tarde y estar siempre alrededor de una hora y media antes de la hora de comienzo del partido.

 FASE 2: MOTIVACIÓN DURANTE EL PARTIDO

Una vez llegas al vestuario y dejas las maletas, lo primero que se hace es salir al terreno de juego para comprobar cómo están las porterías (buscando posibles huecos por donde se pueda colar el balón o desperfectos en las metas que tengan peligro para los jugadores), el estado del terreno de juego, los banquillos, etc...
De vuelta al vestuario se comienza a realizar el acta (donde se escriben los nombres de los jugadores y los dirigentes técnicos) y antes o después de esto tiene lugar lo que llamamos una “charla pre-partido”. Aquí es donde se deja claro y se delimitan cuáles son las zonas de cada uno, se anima a que llevemos iniciativa, a pitar las faltas que veamos, a mirarnos el trío arbitral continuamente para estar siempre en comunicación visual (ya que en categorías autonómicas no llevamos los pinganillos).
Se intenta crear un clima de autonomía que influye positivamente en las necesidades psicológicas de los árbitros, ya que refuerza las decisiones que se adoptan y mejora el rendimiento y el acierto. Con esta charla lo que se pretende no es más que darle importancia a un apoyo mutuo en las decisiones que lleven a un buen desarrollo del partido, si creamos un entorno positivo obtendremos un buen resultado.
Después llega el calentamiento, aquí es donde yo aprovecho para hablar mucho con los árbitros asistentes que llevo ese día, les voy indicando mientras trotamos por el campo si hay algún jugador que lleva alguna prenda o joyería que no está permitida para que en la revisión justo antes de salir al campo lo tengan en cuenta. En los ejercicios de calentamiento les voy hablando y animando, “vamos a estar atentos y concentrados en todo momento”, “nos miramos continuamente”, son frases que les repito para a la vez que los animo y motivo a ellos, lo hago conmigo mismo también.
Una vez que estamos dentro del campo pitando ya el partido, es muy bueno durante los primeros minutos y las primeras actuaciones de los asistentes ir dando ánimos o motivándolos por sus decisiones, ya sea de forma verbal o mediante gestos (enseñando el dedo pulgar).
Durante el descanso se dan algunas consignas para modificar cosas en la segunda parte (si es que hay alguna que modificar) y para reforzar, dando la enhorabuena por la actuación que están llevando a cabo todos los componentes del trío arbitral.
Al finalizar el partido uno sabe o conoce normalmente cómo ha actuado ese día, pero un sinónimo de que lo has hecho bien que te refuerza es si los dos equipos, a pesar de haber un vencedor y un vencido, te felicitan por tu actuación. Es algo muy reconfortante y motivante.

FASE 3: ANÁLISIS POST-PARTIDO

Es muy importante corregir errores para futuros partidos y esto es algo que podemos llevar a cabo tras el encuentro, porque es mejor hacer un análisis en frío de lo positivo y negativo del partido para poder seguir mejorando semana a semana.
Si el árbitro se encuentra motivado, y psicológica y físicamente bien preparado le saldrá un buen partido porque no dejará escapar nada: la atención estará plenamente en el partido, verá cada jugada y se anticipará siempre que sea necesario, pero si has tenido una mala semana, por ejemplo, y no sabes motivarte para el partido y prestar atención plena a lo que estás haciendo durante éste, puede que no sea tu día.


José Manuel Bustamante Castaño: Diplomado en Psicología y Árbitro

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