El difícil arte de ser árbitro. Por Armando Archundia

Qué bueno que nos gusta el fútbol, un deporte lleno de pasión, de entrega, de lucha, de emociones, pero sobre todo de mucha controversia y que genera polémica.
Más cuando una persona de acuerdo a su opinión, ubicación, en el terreno de juego toma decisiones que generan todo tipo de comentarios, a favor (dependiendo el color de nuestro equipo) o en contra (cuando nos sentimos perjudicados). Esta función es la que tienen los árbitros.
Un personaje que no hizo las Reglas de Juego, pero las tiene que aprender para aplicarlas en un partido. Un personaje que quiere el fútbol, pero debe recibir todo tipo de cuestionamientos para que se juegue un partido. Un personaje que debe seguir el balón sin derecho a patearlo o jugarlo. Un personaje que tiene que adivinar la intención de los jugadores al cometer infracciones. Un personaje que sin conocerlo, se le tacha de inmoral (frase muy común usada contra ellos "árbitro vendido").
Un personaje que interviene en un partido de fútbol, donde sus únicos fanáticos son sus árbitros asistentes y sus herramientas de trabajo (las Reglas de Juego, el silbato, sus tarjetas y su sentido común).
Casi todo esto lo encontramos en un campo de fútbol, donde prácticamente todos los que intentan participar, o participan, desconocen las Reglas de Juego, lo cual hace más difícil la labor del árbitro.
Cuando es un partido de nivel profesional, se vuelve más problemático ya que trasciende hasta en el ámbito social. Ahora, si se trata de juego oficial entre Selecciones, se hace más grande, que hasta los Presidentes de los diferentes países vierten opiniones totalmente fuera de contexto, con tal de justificar algo que desconoce y llevar la vox populi de su país.
Esto lo traigo a colación en esta columna por lo que sucedió el pasado domingo donde la Selección Mexicana se impuso uno a cero a Costa Rica. México fue superior a los ticos durante casi todo el partido, faltando contundencia para marcar algún tanto que reflejara lo que estaba sucediendo en el partido. En el último minuto del juego (minuto 120) se presentó una acción que causó mucha controversia que, insisto, tuvo trascendencia hasta las esferas políticas.
Un centro que envió Miguel Layún (por vez primera en esta Copa Oro para un compañero con ventaja) donde Oribe Peralta le gana la posición al defensa tico Roy Miller, éste al verse en desventaja estira su brazo para tratar de incomodar al atacante mexicano, lo que en opinión del equipo arbitral (la cual comparto) se convirtió en un empujón imprudente, con todos los elementos reglamentarios para sancionar como falta, y como sucedió dentro del área se convirtió en penal a favor de México.
Muchos cuestionarán que si el jugador mexicano exageró la caída, que con ese contacto no hace caer a nadie, en fin un sinnúmero de opiniones que, reitero, trasciende hasta en la esfera política, ya que hasta el Presidente de Costa Rica se manifiesto en un tono poco intelectual para referirse a esta jugada, abrazando o justificando la derrota de su Selección.
El año pasado hicimos en México una campaña conformista con la frase que mucha gente adoptó “#NoEraPenal”. Es más fácil buscar una justificación a nuestras debilidades, que aceptar la superioridad del adversario. Esto sucedió hace poco más de un año donde en el Mundial, Holanda se mostró muy superior a México en los últimos 15 minutos del juego, que de tanto insistir se dio la jugada de Rafa Márquez con Arjen Robben.
Ahora sucedió exactamente lo mismo, México muy superior a Costa Rica, que de tanto insistir se da esta jugada. Hoy no he escuchado a todos aquellos que dijeron "#NoEraPenal" manifestarse de la misma forma.
E incluso las declaraciones del técnico nacional, que durante esta jugada le fue a reclamar al cuarto árbitro, después dijo “necesito ver la repetición para dar mi opinión si fue falta o no, pero yo le creo a mi jugador que dijo ‘se me fue encima’” Entonces, ¿cómo la reclamó si no está seguro de lo que vio?.
Sin embargo, el técnico de Costa Rica, el profesor Wanchope así como sus jugadores hicieron unas declaraciones acorde con lo que es un juego de fútbol (entre caballeros), sabiendo lo que es un partido, con aciertos y errores, declaraciones con mucha madurez, pero sobre todo con categoría de gente conocedora y amante de este deporte, aun por encima del Presidente de su país.
Dos jugadas complicadas en decisiones de los árbitros, una en el Mundial pasado y otra en la presente Copa Oro, así que ahora reafirmo mis opiniones es estas acciones, ambos fueron penales sancionados con apego a las reglas de juego, por dos hombres que tomaron decisiones importantes en cada uno de sus partidos.

 Noticia e imagen: http://www.mediotiempo.com/

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