El fútbol tiende a ser ininteligible, por Luís Carlos Peris.

QUIZÁ el poema más corto que escribió Juan Ramón serviría para decirle al mandarinato futbolístico que se deje de confundir al personal con tanto sobreo. ¡No la toques ya más, que así es la rosa! escribió el gran moguereño y eso podría extrapolarse como recomendación a los que manejan el fútbol. No toquéis más un invento que se ha convertido en el mayor espectáculo del mundo a través de su siglo y pico de existencia. 

Nuevamente cambian cuestiones del reglamento que llevan la confusión a las gradas. Si ya de por sí, el fuera de juego es un problema enorme para el ojo humano, un verano sí y al otro quizás también retocan la filosofía para que la norma sea un galimatías incluso para el encargado de juzgarla. El fuera de juego, de por sí complicado de ver, no puede variar cada vez que se reúnan los mandarines porque luego tampoco se encargan de poner el altavoz que aclare las cosas. 

En el curso pasado técnicos avispados le sacaron fruto a una variación, la que decía que, aun distrayendo al portero, si el delantero no intervenía el lance era legal. Aunque estuviese en el mismísimo regazo del portero, la jugada era legal. De esa forma hubo equipos que le sacaron jugo al invento para cabreo del aficionado ignorante de la innovación. Ahora se vuelve a lo de antes y esperemos que también vuelva a la realidad ese aficionado que se enteró tarde de lo anterior. 

Más variaciones, como que el córner se equipare al penalti en cuanto a que pueda botarse aun con el tiempo cumplido o que la mano sea mano sólo cuando sea voluntaria, que es como era y debió ser siempre. Junto a estas obviedades que tan mal dejan a los que en su día las alteraron, la buena nueva del spray y la insistencia en perseguir las muestras de racismo por ese árbitro al que insultan despiadadamente sin tener un solo resorte defensivo. ¡No lo toquéis más, que así es el fútbol!



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