¿Cómo erradicó Inglaterra la violencia en sus estadios?

Chris Whalley, director de Seguridad en Estadios de la Asociación de Fútbol de Inglaterra, dio las claves de cómo en el fútbol británico se pudo combatir ante los hooligans.


Un problema latente en el fútbol sudamericano en las últimas décadas ha sido la violencia dentro de los estadios, producto del accionar de las barras bravas. En ese sentido, un precedente interesante de analizar es lo que ocurrió en Inglaterra para erradicar a los hooligans, en lo que ha sido una lucha que sigue en pie en el fútbol de dicho país.

En ese sentido, una de las figuras claves en el control de este tipo de incidentes ha sido Chris Whalleydirector de Seguridad en Estadios de la Asociación de Fútbol de Inglaterra y experto británico en seguridad en el fútbol desde 1990, quien se encuentra en Argentina y conversó acerca del método que empleó su país para combatir esta problemática.

"Fue un trabajo en equipo largo y complicado, que aún continúa. Todos los involucrados coincidían y coinciden: Ni a los clubes, ni a los hinchas pacíficos, ni a la policía, ni al gobierno le interesa que hayan violentos en los estadios. Hay un fuerte compromiso en luchar contra el mal comportamiento", esgrimió en diálogo con La Nación de Argentina.

Un momento clave para comenzar a erradicar los focos de violencia en los recintos deportivos fue la tragedia de Hillsborough, ocurrida el 15 de abril de 1989, cuando 96 personas murieron aplastadas contra las vallas del estadio de Hillsborough en Sheffield, durante un encuentro entre el Liverpool y el Nottingham Forest, por las semifinales de la Copa de la FA Cup.

A pesar de que las causas de aquel incidente (según la investigación) no fueron por culpa del comportamiento de los hinchas, sino por el exceso del aforo, el hecho permitió realizar una serie de cambios en el fútbol inglés.

"La gente comprendió que la situación debía cambiar. Decidimos desmantelar las rejas y los alambrados para cuidar la integridad de los espectadores. Desde entonces, la gente puede pasar al campo de juego, pero es un delito. El que lo hace, sabe que hay personal de seguridad que los identifica, los sanciona y los excluye. Lo positivo es que así tenemos estadios más amigables, con más comodidad, y el ambiente es menos amenazante y más respetuoso. La mayoría se porta bien", detalló Whalley.

El directivo detalló por otro lado el rigor y los castigos que se deben aplicar en contra de quienes no tengan un comportamiento adecuado en un estadio.
"Nos costó encontrar una ley que fuera efectiva, pero lo logramos. Incluyó la exclusión de los delincuentes de los estadios. Y con esta medida tuvimos mucho éxito: el que hace algo inadecuado no entra más, por un período mínimo de tres años. Y no pueden ir nunca más al exterior cuando juega la selección. Ni al Mundial ni a la Eurocopa", informó.

Sin embargo, una arista no menor que en Sudamérica ha atentado en contra de una ley efectiva para ser aplicada en contra de las barras bravas ha sido los constantes vínculos de parte de las directivas de los clubes con los hinchas, con entrega de entradas y otros implementos, además de la pasividad por parte de los gobiernos con la que se ha atacado el problema.

Frente a esto, Whalley dijo que "en ese contexto no hay solución. Lo más importante es excluir a los vándalos. Si los delincuentes pueden asistir a los estadios, no hay solución posible. Todos los involucrados tienen que estar de acuerdo para erradicar a las barras, si no, no es posible".

El directivo además refuerza su teoría de que la única solución para erradicar la violencia es no permitir el acceso a quienes se portan mal porque comentando que "la exclusión de los estadios es lo que más le duele al hincha. Son fanáticos y quieren ir a los partidos. No les queda otra que portarse bien".

En cuanto a otros métodos de poder combatir la violencia en los estadios, como sucede en Argentina que no permite el ingreso a los recintos de los hinchas de los cuadros visitantes, Whalley respondió que "tal vez sea una buena solución para ellos, pero no para Inglaterra. Parte del evento es la rivalidad y el clima de las 2 hinchadas".

Para finalizar, el director de Seguridad en los Estadios de Inglaterra reconoció que el tema de la violencia es complejo porque este fenómeno existe en la sociedad misma.

"En una asistencia de 50.000 personas, es lógico que haya un porcentaje de violentos. Pero si el club puede controlar el acceso al estadio, también puede controlar el comportamiento dentro. Y si unas personas no respetan las reglas, el club tiene derecho a echarlos. Eso ocurre en Inglaterra", concluyó.

Noticia e imagen: http://www.ferplei.com/

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