Nuevo caso de violencia en un partido de niños de 6 años. "¿Ha sido nuestra culpa, papá?"

La pregunta por sí sola ilustra el despropósito que se vivió en el Pabellón de San Miguel de Plasencia durante un partido de prebenjamines, es decir, de niños de 6 y 7 años. "¿Ha sido por nuestra culpa, papá?", preguntó uno de los jugadores a su padre después de que el partido se tuviera que suspender por una agresión al árbitro, entre otros incidentes. 

Se enfrentaban el Ciconia Negra B y el Cabezuela en partido correspondiente a la 2ª División Prebenjamín de Plasencia. Pasara lo que pasara, el equipo cabezoleño mantendría su impecable liderato al final del encuentro. Da igual que el Ciconia Negra B ganara al final del tercer cuarto por 2-0, momento en el que se suspendió el choque. Su primer puesto no peligraba en absoluto. Sin embargo, la tensión entre los padres y familiares que asistían al partido fue creciendo por momentos.
Tampoco importó que los clubes asistieran días previos a una reunión informativa de la Delegación para hacerles llegar su preocupación por las trifulcas, protestas, insultos y coacciones que están sufriendo los árbitros en estas ligas, la de los más pequeños. Colegiados que en su mayoría no superan la mayoría de edad. Todo quedó en agua de borrajas. 

Hubo protestas, incitación a los niños a emplearse de forma más agresiva e incluso el amago de parón cuando el árbitro dijo a los entrenadores que no continuaría el partido si algunos aficionados del Cabezuela no se retiraban de uno de los fondos (según el Ciconia, algo a lo que se negaron en primera instancia). Sin embargo, en lo que todos están de acuerdo, es que el desencadenante se produjo tras una rifi-rafe entre un niño del Ciconia Negra B y una niña del Cabezuela. La madre del jugador local saltó al campo y el padre de la jugadora visitante le siguió los pasos. Muchos más les acompañaron al centro del campo. Allí hubo reproches, empujones, palabras malsonantes y varias acciones nada ejemplarizantes para los más pequeños. 

Y mientras la atención estaba puesta en la pista, un individuo se acercó al colegiado Álvaro González que estaba en la mesa y le agredió con un puñetazo en pleno rostro, tras el cual emprendió la fuga para no ser identificado. Los dos clubes reconocen que la autoría corresponde a un aficionado del Cabezuela, pero el entrenador de este equipo elude cualquier representatividad. «Yo no sé quién es porque estaba separando a los padres en la pista, pero sea quien sea es ajeno al club. Ojalá le identifiquen pronto. Sería una gran alegría para el Cabezuela», explicaba Juan Luis. Hasta el momento, el agresor no ha sido identificado. 

Poco a poco fueron llegando efectivos de las fuerzas de seguridad (dos coches de la Policía Local y dos de la Policía Nacional) para ir calmando una situación entre los padres y familiares que no se tranquilizó hasta pasado un buen tiempo, dentro y fuera del Pabellón ante los sollozos de los niños. El colegiado, por su parte, acudió a recibir asistencia donde le entregaron un parte de lesiones y a presentar la pertinente denuncia. 

Ahora es tiempo de depurar responsabilidades. Mientras el Ciconia Negra atribuye la culpa en su mayor parte a los padres del Cabezuela -"Pediremos a la Federación que nos eludan de la obligación de jugar contra ellos, nos da igual los puntos", explicaba su presidente Jairo Jiménez-, el Cabezuela señala que la responsabilidad es compartida y que ninguno ofreció un buen ejemplo. "Hubo acciones denunciables por las dos partes, yo mismo me siento avergonzado de todo lo que se vivió allí", decía Juan Luis al día siguiente. 

En este sentido, las redes sociales se convirtieron ayer en un foro de discusión de decenas de usuarios que piden una reflexión seria y que se depuren responsabilidades entre clubes y familiares, quienes ofrecen un nefasto ejemplo para sus hijos. "Tenemos que poner remedio urgente, esto se nos va de las manos", decía uno de ellos.
Fuente: Hoy

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