Sánchez Arminio: "Manejamos que los árbitros vivan en la Ciudad del Fútbol"

Ser o no ser. El debate de si los árbitros tienen que dedicarse profesionalmente a este trabajo o pueden compatibilizarlo con cualquier otro, como antiguamente, está ya en la calle. Cada vez son más las voces que apuestan por unos colegiados dedicados en cuerpo y alma a prepararse para dirigir partidos y a cobrar proporcionalmente por ello.
La profesionalidad de los árbitros no eliminaría en absoluto que no puedan seguir cometiendo errores, como humanos que son, pero si garantizarían una mejor preparación física, técnica y psicológica para afrontar su trabajo. Si los entrenadores y los futbolistas son profesionales a dedicación plena, los árbitros tendrían que serlo también.
Ésa es la opinión de Victoriano Sánchez Arminio, presidente del Comité de Árbitros y uno de los máximos defensores de que los trencillas sean profesionales. Arminio es consciente también de que la Ciudad del Fútbol de la Federación puede ser la sede ideal como oficina de los colegiados.

Arminio tiene las ideas claras: “Hoy por hoy manejamos dos ideas sobre el futuro de los árbitros. Una sería que viviesen permanentemente en la Ciudad del Fútbol; la otra, convocarlos cada semana”, dice a MARCA.
“En el caso de que pudiéramos lograr que fijasen su residencia en Las Rozas, tendríamos toda la semana para entrenamientos, sesiones de gimnasio, clases de inglés e, incluso, asistencia a los cursos de entrenadores. Todas ellas cosas buenas para la formación de un árbitro”, añade. Si, por el contrario, esta idea resultase demasiado revolucionaria, se haría una convocatoria semanal los jueves, para preparar los partidos, viajaría los viernes y regresarían los lunes, para autocriticarse con lo sucedido en los partidos que hayan dirigido.
“Los árbitros son casi profesionales, pero les falta más convivencia. Que se vean, que discutan, que analicen juntos la jornada. Con un nivel máximo de profesionalismo eso podremos hacerlo casi todos los días”, dice.
Todas estas ideas tienen un coste, y no se le oculta a Sánchez Arminio. Algunos colegiados se dedican en exclusiva a esto, pero otros siguen desdoblándose con otros trabajos. “Además de habilitar la estancia de todos los árbitros en Las Rozas, tendría que estar con ellos el director técnico —actualmente Manuel Díaz Vega— y quizá contratar una empresa que pudiese hacer el seguimiento de sus actuaciones en cada partido”, enfatiza Arminio. Son recursos que hay que recabar.

LOS PROBLEMAS
 
La profesionalidad no se va a conseguir de un día para otro. De hecho hay que resolver los numerosos problemas —y no solamente los personales: vivir fuera de casa, familias, etcétera— sino también laborales y económicos.
¿Por cuántos años se firmaría el contrato con la Federación? “Lo normal es fue fuese por un año”, contesta el directivo, “con lo que ello supone”. Pero también hay otras preguntas que, de momento, no tienen una contestación clara: ¿Qué sucede con los árbitros que desciendan? ¿Perderían dinero? Y si se lesionan de gravedad, ¿qué protección tendrían? ¿O si contraen una enfermedad grave que les retire del deporte? Muchas cuestiones.
“Se debería articular un sistema para que los colegiados profesionales tuvieran una retribución digna una vez que termine el arbitraje para ellos, pues no olvidemos que están obligados a retirarse a una edad relativamente temprana, como son los 45 años. Algo hasta que encontrasen otro trabajo”, matiza Arminio.
“Yo apuesto absolutamente por la profesionalización del arbitraje, creo que el futuro está ahí, pero hay mucho que hablar y mucho que negociar. Y, sobre todo, decir que por ser profesionales no van a dejar de cometer errores”, finaliza.
Noticia e imagen:http://www.marca.com/

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