Javier gana todos los partidos

Con una sonrisa plena de felicidad, Javier nos abre la puerta de su casa y nos avisa: "Juego a las 13.10 horas y tengo que estar antes de las 12.30 en el campo". Javier Mejorada Chamón nos lo deja bien claro desde el principio. En la mañana de los sábados, el fútbol está por encima de todo. El fútbol es su vida y sin él no puede vivir. Desde los 5 años juega en Gredos San Diego y desde esta temporada, con 9 años, lo hace como futbolista federado. Con ello, Javier ha derrumbado otro muro y ha abierto una gran puerta a la integración.
Se viste con tranquilidad, con el ritual de todo futbolista. Se pone la camiseta, el pantalón, las botas y la prótesis. Aunque para los demás nos resulte un poco extraño, para él y para todos los que le conocen es algo natural.

Nos cuenta su historia
Cuando Javier apenas tenía un año, sus padres, Javier y Milagros, tuvieron que tomar la decisión más difícil de sus vidas. Aconsejados por médicos y especialistas, les dijeron que lo mejor para el niño era desarticular su pierna a la altura de la rodilla. ¿La culpa de ello? Nacer con una agenesia de tibia.
Y Javier, con la naturalidad y simpatía de un peque de 9 años, explica por qué lleva una protésis en su pierna derecha: "Nací sin la tibia y desde que tenía un año llevo prótesis, que la cambio cada año porque crezco", y va más allá: "Puedo jugar con ella perfectamente, ya que puedo hacer todos los movimientos que quiero sobre el campo". Y es que Javier toca el balón con una calidad innata.
La prótesis la cambian, como mínimo, una vez al año, ya que el niño crece o bien se rompe, ya que juega, corre, anda... No hay que olvidar que es su pierna y sin ella no podría hacer una vida normal. Y es que la prótesis no es un lujo, es una necesidad.

Gran personalidad
A sus 9 años, Javier ha vivido muchas experiencias y eso le ha hecho tener una personalidad muy fuerte. Tiene muy claro lo que quiere y es consciente de que tiene que luchar mucho para lograrlo. A pesar de ello, nunca se riende. "Es un ejemplo a seguir", como dice Javi Rendo, delegado de la sede federativa de Benjamines y Alevines de Villa de Vallecas.

Zurdo y pichichi
"Como te puedes imaginar, soy zurdo en el remate final, pero conducir y controlar el balón lo hago igual con la derecha que con la izquierda", nos explica al mismo tiempo que asegura que el 9 que luce en la espalda es su número preferido: "Juego de delantero y soy el pichichi del equipo, junto a Darío, los dos llevamos cuatro goles marcados".

Solidaridad infantil
Aunque tiene 9 años, sabe lo que son los papeleos. Lo saben él y lo saben sus compañeros: "Menos papeles y más balones" es uno de los lemas del benjamín del Gredos San Diego, equipo en el que juega Javier con sus compañeros del colegio.
Unos peques que lo tenían muy claro: "Si Javier no se llega a federar para jugar con nosotros, hubiésemos seguido jugando en el barrio, pero todos juntos". Para ellos, Javier es uno más, no es diferente, es otro niño más y futbolista como ellos". Ejemplo de solidaridad.

Facilitar las cosas
A Javier le gustaría que tanto a él como al resto de niños que tiene este tipo de problema -agenesia de tibia- la sociedad se concienciara e intentara facilitarles las cosas. No hay que olvidar que son niños a los que les cuesta mucho más que a los demás conseguir algo. Siempre tienen que estar demostrando que pueden hacer millones de cosas como lo hacen los demás y, además, les ponen más impedimentos de los que les gustaría. Hay que tener en cuenta que son el futuro de nuestra sociedad, y que sólo son niños con las mismas ilusiones y ganas que otros.

No tiene límites
Javier no tiene límites y, además, no deja que le limiten: "Sabemos lo que podemos hacer mejor que nadie, aunque para nosotros no hay obstáculos y, si los hay, pues los superamos y ya está".
sin fútbol no es feliz
El día que el médico de la Mutualidad le dijo que podía jugar al fútbol federado, Javier se sintió la persona más feliz del mundo. Los ojos se le salían de la cara y la sonrisa era más grande que nunca. "De hecho, si se lo hubieran prohibido hubiese sido un palo enorme para él. Psicológicamente se hubiera quedado muy mal", explica Milagros, su madre.

Demostrar que puede
Javier pasó todas las pruebas médicas y demostró que puede jugar al fútbol como cualquier niño. Cuando el médico le comunicó que podía jugar con su equipo y ser federado, el peque le dio las gracias. El galeno le comentó que si quería, podía hacerlo con pantalón largo para que no se le viera la prótesis. A esto Javier contestó:
"Yo lo hago con pantalón corto, como mis compañeros". Dicho y hecho. Y Javier deja claro: "Yo con pantalón largo no sé jugar bien, ya que me siento raro. No sé, pero no estoy a gusto. Prefiero el corto, haga frío o calor".

Conocer a Özil, su sueño
Mesut Özil es el ídolo de Javier. Madridista confeso, dice que conocer al alemán es uno de sus sueños. "Mis padres me van a llevar a Valdebebas para ver si puedo hacerme una foto con él y que me firme un autógrafo". Cuando le decimos que igual Özil es el que le pide el autógrafo a él, se pone colorado: "Me queda mucho por aprender para parecerme a él". Eso sí, aunque blanco, sueña con marcar un gol a Casillas.

Anima a todos
Javier anima a todos los niños a que hagan lo que les guste, a que lo intenten. "Yo voy a natación, juego al tenis, al fútbol... Me gusta hacer deporte. Y echa la vista atrás y se acuerda de algunos niños que le insultaban y que le decían: "Tú no vas a poder jugar al fútbol con esa pierna". "Pues mira, juego al fútbol con el equipo de mi cole y con mis compañeros y amigos de siempre. Además meto goles. El otro día hice un hat-trick". Javier se supera cada día y sorprende a todos constantemente.
Un placer verle jugar
Llegamos al campo y saluda a sus compañeros. Cuando están todos, comienzan a calentar bajo la atenta mirada del técnico Ricardo, quien luego les reúne para darles las últimas consignas: jugar y divertíos. Los benjamines del Gredos San Diego hace la piña antes de los partidos.
Javier es titular, con el 9 a la espalda, corre, dribla, controla, conduce, chuta, salta, se desmarca... Lo difícil lo hace fácil. Si sabes que tiene una prótesis, le miras en busca de ella. Si no lo sabes, pasa totalmente desapercibido para todos. "Los mayores tenemos más prejuicios que los pequeños. Nosotros damos mucha importancia a todo, y los niños todo lo ven normal", aseguran los padres de los compañeros de Javier, quienes desde el principio lo tenían muy claro: "Los padres hablamos y decidimos que si Javier no podía jugar en el equipo federado, nos quedábamos jugando en la Liga del Ayuntamiento".

A mil por mil
Javier y sus compañeros viven el partido al mil por mil. Javier toca el balón en el primer minuto de juego. Lo recoge, inicia la contra y se lo pasa a un compañero. En la siguiente jugada marcan. Todos se van a celebrarlo. Abrazos, choques de manos...
Al final, todos buscan a los padres y a la mami a la que esta jornada le toca llevar las chucherias. Todos los jugadores y jugadoras -en esta categoría el fútbol es mixto- se sientan al lado del campo y se reparten los dulces. "Con apenas año y medio eligió el balón como compañero de juego y ahora, casi ocho años después, le veo jugando al futbol. Lo ha conseguido", dice Javier, su padre.

Cada día nos enseña
"A Javier le queda mucho por recorrer, en la vida y en el fútbol, pero ya ha logrado un objetivo sin saberlo, ya que nos ha dado a todos un ejemplo a seguir: afán de superación", dice el míster.
Noticia e imagen:http://www.marca.com/

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