Comienza la carrera del silbato

Vestirse de negro, saltar a un terreno de juego e imponer autoridad a toque firme de silbato puede resultar reconfortante en algunos casos. Aunque pensar en dirigir duelo broncos, sin cámaras y frente a un público dispuesto a lanzar improperios ante una vocación dudosa, puede hacer que la vocación mengüe.
«El paso más difícil es decidirse a ser árbitro. Y ya lo habéis dado viniendo aquí». Con estas palabras de ánimo, el director de la Escuela de Árbitros de la Federación Asturiana de Fútbol, Marco Santurio, recibe a los nuevos alumnos al comienzo de la sexta edición del curso virtual de iniciación al arbitraje. Un trámite imprescindible para todo aquel que se proponga dirigir partidos de fútbol en el Principado y cuyas clases son impartidas por colegiados de Segunda División B y Tercera División.
A la figura del árbitro, examinada con lupa cada jornada, se le exige cada vez más una mayor y mejor preparación. Tanto técnica como física. «Para aprobar no es necesario tener unas condiciones impecables... Pero sí os vamos a pedir interés», advierte Santurio. Ese interés ya lo ha demostrado el joven Israel, que se desplaza desde Gijón hasta la capital para acudir a su primera clase ya que no pudo hacerlo el día anterior en su ciudad.
Ésa es precisamente una de las ventajas de este curso de iniciación al arbitraje. Que se imparte por diversos puntos de la geografía asturiana: Gijón, Oviedo, Avilés, Llanes, La Felguera y Luarca. En total, unos 80 aspirantes a colegiado.
El primer día se congregan en Oviedo catorce de ellos. Entran con timidez al salón de actos y se mantienen a la espera con curiosidad. El árbitro de Tercera División José Ramón Alonso es el encargado de explicar los detalles del curso, que se prolongará hasta marzo. Será entonces el momento de demostrar lo aprendido. Será un examen teórico que se complementará con unas pruebas físicas.
Pero, antes, los alumnos acompañarán en varios encuentros a los árbitros y vivirán en primera persona, in situ, el ambiente real de los partidos. «Y estarán -añade Alonso- con ellos en el vestuario para aprender cómo se redacta un acta arbitral y ver cómo son las relaciones con los delegados de los equipos».
Tras la práctica, finalmente llegarán las 'temidas' pruebas físicas. No son tan duras siempre que, advierten, el alumno cuide mínimamente su estado de forma. «Puede que el Test de Cooper (correr al menos 2.400 metros en 12 minutos) sea la prueba que más le cueste hacer a la gente, pero entrenando tres días a la semana se puede superar bien», asegura José Ramón Alonso.
Entre los presentes en la clase se observa a varios alumnos que han jugado al fútbol con anterioridad, que no deberían tener problemas para superar el trago físico y que parecen desmentir aquel dicho que reza que «todos prefieren jugar en el peor de los equipos a pitar el mejor de los partidos». Tampoco podrán descuidar los estudios, porque en marzo llegará el examen teórico.
Todos aquellos que aprueben serán dados de alta como colegiados y podrán arbitrar. «Al principio se les asignarán partidos de alevines, o también pueden ir como asistentes en algún encuentro juvenil, pero siempre ascenderán de manera progresiva», adelanta Marco Santurio.
Echando un vistazo al alumnado, no se ven muchas chicas en clase. Pero siempre hay alguna que se atreve con el arbitraje. Por ejemplo, Sara Álvarez, que participa por segunda vez. «Me apunté con mi hermano el año pasado, pero me quedé en las pruebas físicas... Esta vez las llevaré mejor preparadas», explica la joven de 15 años, que reconoce tener muchas ganas de colegiarse porque ya tiene amigos dentro del colectivo arbitral.
 
Buen nivel
 
El 35%, aproximadamente, de los que empiezan el curso de iniciación al arbitraje acaba dirigiendo partidos. «Algunos se apuntan y no vienen, otros van abandonando... Lo que queremos en el curso es que muestren interés y se tomen en serio ser árbitros; no es difícil pero requiere un esfuerzo», explica el director. «Actualmente no hay una necesidad imperiosa de captar árbitros, sin embargo siempre necesitamos colegiados porque a mayor número, mayor calidad», reconoce.
La primera clase del curso finaliza con un último consejo: «Vosotros sois los expertos en las reglas del juego y nadie en el campo va a saber más que vosotros allí. Ahora... ¡A estudiar los primeros temas del reglamento!».
 
Curso virtual
 
Para el aprendizaje y la mayoría de las explicaciones se utilizará un aula virtual. Es decir, un portal de internet al que los alumnos pueden acceder desde sus casas y desde el cual tienen la posibilidad de plantear sus dudas en foros, descargar el reglamento y el temario a estudiar, así como realizar los tests de evaluación. Y, ello, sin salir de casa y sin tener que desplazarse.
Este recurso de las nuevas tecnologías al servicio de las escuelas de árbitros se emplea desde 2010 y es un sistema pionero en España. De momento sólo se aplica en Asturias. «Si el curso se hiciera exclusivamente presencial, los alumnos tendrían que acudir como mínimo a 25 clases para que estuvieran preparados», explica Santurio, «y con el aula virtual solo tienen la obligación de venir a cinco clases» concluye el director.
 
A tiempo de apuntarse
 
La próxima semana se cerrará el plazo de inscripciones para este curso gratuito, organizado por la Escuela de Árbitros. Santurio se encarga de recordar que no hay requisitos para apuntarse. «Solo deben tener una edad entre los 14 y los 38 años, porque, si son más mayores, no tendrán muchas posibilidades de prosperar y ascender de categorías», recuerda. El director lo deja claro: las aspiraciones, para todos los que empiecen, son máximas. Los árbitros que ahora salen por la televisión también, han estado ahí sentados.
Noticia e imagen:http://www.elcomercio.es/

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